vestido de novia blanco

Las tradiciones y las bodas son conceptos íntimamente relacionados, pues cada cultura y civilización ha otorgado algún elemento especial o tendencia particular para este gran día, en parte con el objetivo de brindarle suerte a los novios durante este importante paso en sus vidas. 

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¿De dónde surge el vestido blanco?

Sin duda, la realeza británica ha tenido un destacado papel en el establecimiento de tradiciones y comportamientos sociales, por ello, es de esperarse que el inicio de esta tendencia provenga de tan elegante origen, y haya llegado de la mano de la conocida Reina Victoria.

Los vestidos de novia de la época no eran precisamente blancos, pues se estilaban colores vibrantes para este día, liderados por el llamativo color rojo, ya que las tonalidades blancas y claras estaban reservadas sólo para las mujeres que eran presentadas ante la corte, en parte como símbolo de su gran valor y belleza. 

Lo que por supuesto cambió drásticamente en el año 1840, cuando la reina vigente decidió optar por una sublime pieza confeccionada en tonos cremas, la cual poseía un diseño innovador para la época, y estuvo acompañada de una preciosa corona de flores.

Seguimiento de la tendencia

Después de la boda real, el vestido de Victoria se había convertido en un tema de conversación casi imperdible, y los diseñadores del momento no tardaron en revelar sus creaciones, las cuales fueron presentadas en tonalidades cremas y blancas, lo que durante los años 40 revelaba un gran esfuerzo, pues dichos textiles eran considerados de difícil manipulación. 

Al poco tiempo, el color blanco ya se había convertido en el predilecto, asociándose en un inicio con el poder adquisitivo de la familia, y relacionándose posteriormente con la pureza de la dama que lo portaba. Mencionando además que estas piezas lucían realmente bien, en lo que fueron las primeras fotos en blanco y negro.

Auge del vestido 

Si bien, lo recién mencionado relata el origen de esta pieza, no corresponde directamente con su popularización, pues no fue hasta las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial que se masificó esta tendencia en occidente.

En parte, porque a nivel mundial la sociedad prosperó económicamente, y las piezas textiles se hicieron más fáciles de fabricar, incluyéndose así los vestidos de novia blancos en las principales colecciones de alta costura.

Consolidando al vestido blanco como la tendencia líder, el cual no sólo era apreciado por su color, sino también gracias a que sólo se podía utilizar en una oportunidad. 

Destacando además otras figuras que han marcado referencia en esta larga trayectoria, entre ellas, Grace Kelly, Lady Diana, Kate Middleton, y Meghan Markle.

Finalmente, es importante mencionar que el popular vestido blanco se mantiene como la norma en occidente, pero también es usual encontrar piezas en otras tonalidades como el rosa pastel, popularizadas en parte por figuras como Reese Witherspoon, destacando que en otras culturas como la china, se estilan creaciones totalmente distintas en color rojo.